11 feb 2013

12.

La fuerza que me regalaste día tras día desaparece y yo, tan insegura sin tus instrucciones, me digo "¿Qué debo hacer? Yo no nací para vivir así". Siempre en mi cabeza están las mil preguntas que me regalaste, buscando las respuestas que nunca me diste, llenas de dudas colgadas boca abajo en el cajón de mis recuerdos quebrados.
Cuantas caricias olvidadas en los tic tac resonantes de nuestro reloj parado, en un tiempo tan largo que escasamente nos da oportunidad de vivir. Muñecas de porcelana con sonrisas desdibujadas a causa de las lágrimas nunca derramadas. Y, de verdad, yo no nací para vivir así, entre mentira y humanidad, entre crueldad y realidad.
Me quedo aquí, a pesar de que te replico que no puedo estar sin ti. Sentada en lugares que jamás recorrí, que jamás recorrimos, que jamás conocí. Soy el resultado de un destino frío y distante que se niega a amarme a pesar de mis numerosos esfuerzos por reconfortarle. Causante de una soledad chocante, transparente color creado por mis propias sombras. Tierno recuerdo que me abraza sin haber sido llamado, torturado por una despedida que nunca existió.
Pequeño cachorro asustado, gran emprendedor de sueños rotos, creador de sonrisas tristes. Dame mis respuestas incumplidas, devuélveme mis pensamientos distraidos, regrésame mis fuerzas prestadas.
Mi diminuto recuerdo de dimensiones inimaginadas. Mi pequeño dolor punzante, robador de mis deseos más profundos.
 
Te repido, ¿qué debo hacer?. Yo no nací para vivir así.
(Quiero esas respuestas que no supiste darme)

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