Hace casi un año que no te escribo, y realmente extrañaba estas terapias mías para desahogarme, pero al mismo tiempo comienzo a pensar que estoy majara por escribir cosas que sé que nunca responderás. Creo que esta es la única forma que tengo para sentir que hablo contigo, y eso, me hace sentir ligeramente mejor.
Han pasado muchas cosas, demasiadas. Siento haberte decepcionado con las notas, tanto este curso como el anterior, pero mejoraré, ya lo verás. Mi tutora me ve más motivada, y realmente lo estoy. Me esforzaré y podré tener un trabajo, tal como querías. Buscaré ciclos y ciclos, estudiaré y estudiaré, cuanto más, mejor. Por ti, por Mónica, por mí.
Me he cortado el pelo, me lo he teñido. Sé que adorabas mi pelo largo, pero crecerá, y volverá a estar como siempre. También sé que odiabas que me tiñera, pero ya tengo canas, entiéndeme, en mí no son sexys. Si te sirve de consuelo en lo demás no he cambiado. Sigo siendo físicamente igual, y mentalmente creo que también. Continuo siendo un desastre con patas, torpe sin remedio, negada para los deportes, tímida empedernida y soñadora continua.
En casa por ahora todo va bien, las cosas ahora están en calma. Mónica libra los Domingos, así que está en casa para descansar, algo que creo que te alegrará. Yo me paso aquí desde el Viernes por la tarde hasta el Domingo por la tarde-noche. Suele venir Yoli, bueno, suele no, siempre viene, o voy yo. Mónica se siente un poco abandonada. Oh, no te he contado de Yoli, ¿cierto? Es una persona especial para mí, ya te podrás imaginar, tú eras el que se imaginaba esa faceta de mí. No te preocupes, Mónica la acepta y la quiere como si fuera su hija también, y sé que tú también la querrías de esa forma. Su madre me da miedo, pero ya sabes, yo soy muy mala con las madres.
¿Qué más decirte? Ya sabes que tengo amigos geniales, realmente he tenido suerte. Tengo a Esme, Cory, Valen, Christian... Te mencionaría a Christopher, Nash y Dani, pero ya no hablo con ellos, a no ser con Nash, una vez al mes o así, pero igual le quiero, les quiero a todos. Son parte de lo que soy ahora. También tengo una compañera de habitación nueva este año, me llevo bien con ella y es una buena amiga y un gran apoyo, así que no te preocupes.
Lamento (y me alegro también en parte) que tengas una nueva compañía ahí. Era demasiado pronto para que abuelo fuera a visitarte, pero estará contento de estar contigo, seguro, por eso estoy contenta también. Por abuela no te preocupes, ella sabe que estáis bien.
Oh, David se ha casado y quizá venga en verano. Dice que quiere conocerme y ver las aficiones que tenemos en común, y me ha dado su número para abuela. Parece un buen chico, tienes buenos genes. Dejará el ejercito y hará un ciclo, supongo que para estar más cerca de su mujer, eso es muy bonito, ¿no crees? Creo que es algo friki, así que creo que nos llevaremos bien. Sólo me preocupa que no sé cómo me tomaré el verlo, se parece tanto a ti, que quizá me choque demasiado, y si ese no fuera el caso y no me doliera, no sabría cómo hablarle ni de qué. Estoy asustada.
¿Sabes? Él no recuerda que conoce a abuela. Increíble, ¿eh? Le dije que ella tiene fotos suyas con mis primos y con abuelo y ella, creo que se sorprendió un poco. Se le ve con ganas de venir y conocernos a todos.
¿Has visto? Parece que estoy más animada. Pensemos que es porque estoy "madurando", así me sentiré una mujercita fuerte e independiente, ya sabes. Sigo siendo una llorica y sigo dependiendo de los demás, pero déjame vivir de la ilusión un poco, anda.
Papá, te sigo echando de menos, cada día. Las ganas de llorar al recordarte no son tan frecuentes, pero siguen ahí, hay veces que es inevitable, demasiadas veces todavía. Me abandonaste pronto, pero no te odio por ello, tomaste tu decisión y afrontaste las consecuencias, fuiste valiente, pero extraño tu sonrisa, tu voz, el tacto de tu piel, el calor de tus abrazos, el sentimiento de tocarte... He olvidado todo eso, y me duele, demasiado. Me duele tanto que quiero llorar, gritar. Quiero una máquina del tiempo, ir al pasado, y poder tocarte. Quiero poder evitar que te fueras. Quiero seguir viviendo bajo tus alas, bajo tu protección. Quiero que te sigas enfadando conmigo por mis notas, que me grites y que luego vengas a disculparte, quiero que me encubras cuando miento a mamá y que ese secreto quede entre nosotros, que sea sólo nuestro. Quiero, quiero, quiero, por querer te quiero a ti, aquí, a mi lado. Te quiero en carne y hueso. Quiero tus abrazos, quiero tu risa, tus bromas, nuestros planteamientos a media noche sobre la vida y la muerte, tus consejos, tus dudas. Te quiero a ti, te quiero a ti, siempre te voy a querer a ti. Quiero no tener que extrañarte. Quiero verte al volver de clase, quiero que te sientes conmigo, quiero que me digas cuanto te gusta lo que escribo, quiero que te decepciones y que te enorgullezcas de mí. Quiero que me digas cuanto he crecido y cuanto he madurado. Quiero que me enseñes, que me enseñes de los errores, que me enseñes lo que es la vida, lo que es el amor, lo que es el tiempo y su complejidad.
Te quiero a ti, siempre te he querido a ti.
Te quiero, con locura, infinito, siempre.
Hasta el día que volvamos a vernos,
Eva.
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