28 abr 2012

Cigarros e historias de canciones movidas.


 Todo era constante, rutina pura. Todo era calmado, lento, como una canción para descansar. ¿Por qué la canción tuvo que cambiar? Ella llegó, entre los murmullos de la multitud, una calma que me agitaba, una canción que no me pausaba. Todo se volvió rápido, fugaz, efímero, menos su mirada.
Día tras día, buscándola sin buscar, queriéndola sin querer. Así la curiosidad se convirtió en necesidad, necesidad de ella, de su pelo, de sus ojos, de su boca, de completamente ella. La rutina cambió, la canción aceleró, porque eso la considero, una canción acelerada, hermosa, una canción que da vida, que me da vida. 
Y así estoy yo por su causa, deseosa de que pase cada tic tac del reloj para verla, y deseosa de que se congele el tiempo cuando aparece y suena la melodía de sus pasos. 
Tic, tac, tic, tac... Y ahí estaba ella, entre cigarros e historias que nadie conoce, entre humo y rumores de un pasado incierto. Y ahí estaba ella... tan hermosa como perecedera ante mi visión, tan corta en mi vida.

1 comentario:

  1. Es la unica razon de tu existencia. Tus ojos solo quieren ver los suyos. Esa es la señal. La definitiva...

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