22 feb 2012

"Somos infinitos mientras el recuerdo siga vivo"

Y sus ojos brillaban mientras pronunciaba estas palabras. No sé exactamente si brillaban de esa forma por el júbilo o por las lágrimas que estaban a punto de recorrer su cara, de todas formas, eso me daba igual, porque él era, sin duda, perfecto. Tan perfecto... Con esa constante sonrisa en su cara, con esa inocencia tan real, tan desbordante, con esa alegría innata y verdadera, con sus ojos vivos como estrellas en la noche.
Él era fuerza y debilidad, era alegría y tristeza, era corazón y cabeza, era cordura y locura, era rebeldía y tranquilidad. Él... era todo y nada a la vez. Tanto llegó a ser que cuando se fue nada quedó en los corazones que le rodeaban en antaño. Él era muchas cosas, pero sobre seguro... siempre fue vida.
Extrañarlo sólo es una prueba de que existió, de que alegró a almas en pena. Extrañarlo... Desearía que estuviera aquí para no tener que hacerlo.
Cuando él estaba todo era fortaleza, yo era fortaleza, y cuando era debilidad me bastaba un suave abrazo suyo para que todo cambiara. Y ahora... ya no hay abrazos, no hay protección, no hay amor. No hay nada porque tú siempre lo fuiste todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario