30 ago 2011

Porque siempre, siempre vuelves.

-No sabes lo que desearía odiarte...
-¿Por qué? -me miró y en su mirada pude ver la duda y la sorpresa. Era tan idiota... ¿Todavía no se había dado cuenta del porque?
-Porque vienes, me enamoras, me dices cosas hermosas, preciosas, me recuerdas que soy lo más bonito que tienes en la vida, me amas, me hieres, te disculpas, me vuelves a herir, te vas... Y luego vuelves. Vuelves a enamorarme, a decirme lo bella que soy y, como siempre, te creo. Me dices que soy lo más importante de tu vida y me pregunto "¿entonces por qué no estás conmigo aquí, ahora?", pero como siempre me callo y deseo besarte aun sabiendo que no puedo hacerlo. Me vuelves a amar, o eso dices, me vuelvo a enamorar de ti, de tus risas, de tus caricias imaginarias, de tu yo idealizada en mi mente. Te digo y repito que eres hermosa, que eres todo, que mi alma y corazón están compuestos por cada una de tus virtudes y por cada uno de tus defectos. Me vuelves a herir, te disculpas, te perdono, me dices que me amas, te respondo... y te vas, te vuelves a ir, y yo... yo vuelvo a llorar desconsolada, como una niña perdida caminando por las esquinas. Y como siempre, vuelves... Siempre, siempre, siempre vuelves.
-Oye... por favor, escúch...
-¡No! No... -se me estaba haciendo un nudo en la garganta. Sentía como las lágrimas acudían a mis ojos. Apreté los puños y aguanté las lágrimas y el dolor de mi corazón- No quiero más excusas, no quiero más te amos, no quiero más mentiras y más promesas sin cumplir... Siempre rompes tus juramentos, siempre te vas. ¿Para qué vuelves? ¿No ves el giro que le das a mi mundo, a mi corazón, a mi vida? Lárgate... y no vuelvas...

Ella se dio la vuelta y, efectivamente, desapareció de mi vida para no volver.

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