Cuántas noches frías al lado del teléfono, esperando una llamada perdida, un nombre sin voz. Cuántos amaneceres esperando a que volvieras, a que entraras por la puerta y me dieras un beso de esos tuyos, esos húmedos y cálidos a la vez, esos que parecían de película.
Cariño, ¿cuánto te crees que he sufrido por ti? ¿Cuántas noches en vela te crees que he estado esperando a que vinieras a por mí?
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