19 jun 2011

Querido Antonio:

Mañana será un día especial. Mañana... Hace dos años que me cuesta decir esa palabra.
¿Cuánto hará desde que te escribí la última carta? Creo que hará más de un mes. Espero que puedas perdonarme por no haberte dado señales de mi dolor por tu ausencia en tanto tiempo.
Creo que te gustaría ver en la mujer que me estoy convirtiendo. Ya no mantengo mi pelo largo como te gustaba, me lo corté en un intento desesperado de dejar atrás el dolor. No lo conseguí. Pero aun así no me rindo e intento ser feliz, e intento ser una mujer fuerte e independiente que ya no necesite de tus recuerdos para sobrevivir.
He renunciado a muchas cosas, pero también he luchado por otras. He luchado por amar y ser amada, para después renunciar a ese amor, tragar mis sentimientos y que esa persona fuera feliz sin mí, aun así, mi corazón sigue luchando por un amor imposible. Como el tuyo.
Mis estudios... He conseguido una plaza en la Escuela de Arte y es todo gracias a ti. A las fuerzas que me dabas. A cada halado y a cada empujón para que me esforzara. Todavía recuerdo como guardabas la primera canción que escribí y como me querías comprar una cámara profesional y un curso de fotografía. Confiabas en mí ciegamente, y en esos momentos te fallé, pero ahora estoy dispuesta a conseguir que te sientas orgulloso y que veas mis esfuerzos y sus frutos. Esto lo hago por ti, por mamá y por mí.
¿Qué cómo está mamá? Está bien. Ya sonríe, aunque nunca tiene la misma sonrisa que cuando estabas tú, que cuando la acariciabas y la besabas. Creo que incluso extraña mi cara de asco cuando eso pasaba. Pero no tienes que preocuparte, yo la cuidaré hasta que el alma se me caiga al suelo.
Estamos pasando por malos momentos. Me he planteado si irme o quedarme, pero al final me iré. La seguiré ayudando a pagar como pueda, sacaré el dinero de debajo de las piedras si hace falta, todo por cumplir mi sueño sin renunciar a su bienestar.

A pesar de que no estás, siento que me das las fuerzas que necesito. Tengo tu collar y la alianza que le regalaste a mamá. Siempre los tengo en mi cuello, dándome el valor necesario para seguir adelante.

Por todo, gracias. Y... feliz cumpleaños.


Te echo de menos,
tu hija que te quiere, Eva.

1 comentario:

  1. Has hecho que se me salten las lágrimas... Mi pequeña poetisa, tan tierna y dulce como siempre... Aunque tu padre ya no esté, sabes que en cierto modo va a estar ahí, apoyándote con todo lo que hagas, orgullosa de tí, de esa niña maravillosa que tiene. Porque tú no te mereces sufrir, ni por amor ni por nada cariño... porque eres un angelito y tarde o temprano la vida te sonreirá =)

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