16 feb 2011

Un pequeño roce, una caricia perdida en un mar de risas cansadas. Una lágrima aguda en un vaso sin agua. Un recuerdo olvidado en un baúl de sentimientos reencontrados.

Realmente no se le puede buscar una explicación lógica a cada uno de nuestros sentimientos, a cada uno de esos actos que hacemos sin pensarlos, porque nos lo dice el instinto y el corazón.
Saber que realmente ansias acariciar lo que amas y que después te arrepentirás, pero aun así tú quieres tocarlo, tenerlo entre tus manos esa milésima de segundo, ese pequeño fragmento de tiempo.
Dejarte guiar por el corazón... quizá no es el camino más sencillo, pero quizá sea el más placentero al final.


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