- Te amo.
- ¿Perdón?
- Te amo.
- Lo siento, pero yo no... -antes de que él pudiera mediar palabra, Adhara le interrumpió.
- Te amo, lo siento, es así, no elegí amarte, no quería tomar ese camino, no quería sentir que necesitaba locamente cada una de tus caricias, cada una de esas caricias que en un principio odiaba. Y ahora... ahora sólo odio cuando te vas, cuando desapareces de mi vista, cuando tienes una despedida fría, no sé como explicarlo, es un sentimiento extraño, siento un vacío inmenso y unas ganas terribles de llorar, como si mi corazón se fuera contigo y me quedara sola, sin sentir nada hasta que vuelves.
¿Sabes? Siempre intento haber lo imposible por hacerte feliz, a cada segundo pienso en ti, en que puedo hacer para verte sonreír, llámame cabezota, llámame estúpida, pero realmente la forma en que yo te amo nunca cambiará.
Oh, y esas irrefrenables ganas de besarte, ¿qué decir de eso? Es que... ¡joder! En serio, ni te imaginas cuantas ganas tengo de besarte suavemente, para luego morder tu labio, jugar con tu lengua, sentir cada rincón de tu boca hasta quedarme sin saliva, y luego hacer el amor, Dios, sí, hacer el amor de forma loca y apasionada, te haría el amor así todas las noches de mi vida. ¿Te imaginas? Noche tras noche sexo, demostrarte cuanto te deseo con cada caricia, con cada roce, sentir que tu cuerpo tiembla al mismo tiempo que el mío.
- ¿Perdón?
- Te amo.
- Lo siento, pero yo no... -antes de que él pudiera mediar palabra, Adhara le interrumpió.
- Te amo, lo siento, es así, no elegí amarte, no quería tomar ese camino, no quería sentir que necesitaba locamente cada una de tus caricias, cada una de esas caricias que en un principio odiaba. Y ahora... ahora sólo odio cuando te vas, cuando desapareces de mi vista, cuando tienes una despedida fría, no sé como explicarlo, es un sentimiento extraño, siento un vacío inmenso y unas ganas terribles de llorar, como si mi corazón se fuera contigo y me quedara sola, sin sentir nada hasta que vuelves.
¿Sabes? Siempre intento haber lo imposible por hacerte feliz, a cada segundo pienso en ti, en que puedo hacer para verte sonreír, llámame cabezota, llámame estúpida, pero realmente la forma en que yo te amo nunca cambiará.
Oh, y esas irrefrenables ganas de besarte, ¿qué decir de eso? Es que... ¡joder! En serio, ni te imaginas cuantas ganas tengo de besarte suavemente, para luego morder tu labio, jugar con tu lengua, sentir cada rincón de tu boca hasta quedarme sin saliva, y luego hacer el amor, Dios, sí, hacer el amor de forma loca y apasionada, te haría el amor así todas las noches de mi vida. ¿Te imaginas? Noche tras noche sexo, demostrarte cuanto te deseo con cada caricia, con cada roce, sentir que tu cuerpo tiembla al mismo tiempo que el mío.
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