- ¿Por qué...?
- ¿Qué?
- ¿Por qué yo? ¿Por qué me elegiste a mí? Podrías haber sido feliz con cualquier otra persona, podrías haber evitado amarme e ignorar mis sentimientos.
- No soy así. No soy un cobarde que ignora sus sentimientos sólo para buscar algo que me pueda beneficiar, porque considero que no hay nada que me pueda beneficiar más que amarte.
- Pero sigo sin entender por qué yo.
- ¿No lo sabes? Yo tampoco lo sé muy bien... Quizá sea por esa fuerza magnética que tiene tu mirada, esa fuerza que hace que no quiera dejar de mirarte, o por tu sonrisa, que alegra hasta mis días más oscuros, también podría ser tu voz, esa voz cálida y tierna que suena a una melodía dulce, o quizás podría ser esa forma de ser tuya, tan rara y encantadora, siempre buscando algo con lo que los demás seamos felices, sin importar que a ti eso te haga infeliz. ¿Te vale eso?
- Realmente eres idiota... Diciendo cosas así. Realmente yo también soy idiota.
- ¿Tú? ¿Por qué?
- Por enamorarme de un idiota.
- Eso me hace un idiota feliz.
Ojalá alguien nos dijese algo así alguna vez verdad¿? sería tan tierno y romántico...
ResponderEliminarEscribes genial, nunca me cansaré de decirlo xD
Besitos^^