11 ene 2011

Una mañana dulce.

A pesar de todo, de cada lágrima, de cada punzada en el pecho, de cada palabra cortante, Adhara no podía olvidar. No podía olvidar esa sensación de cosquilleo cuando él pasaba los dedos por su espalda dibujando estrellas y constelaciones, esa delicadeza infinita con la cual la tocaba, como si tuviera miedo a que se rompiera, esa precisión a la hora de hacer algún regalo, cuidado, hermoso. Eran todas esas cosas las que hacían que todo el dolor desapareciera y que se alegrara de levantarse cada mañana viendo su rostro.
Esa mañana no fue distinta, sintió ese cosquilleo en su espalda y una ligera voz a su lado.

- Buenos días, princesa. -Un beso dulce en el hombro, casi imperceptible.- ¿Cómo dormiste?
- Muy bien. -Ella, tímida, se dio la vuelta, quedando cara a cara y selló la mañana con un beso cálido, tierno.

2 comentarios:

  1. Qué bonito despertar tuvo! Qué romántico!!!

    Y sí, hacías tiempo que no escribías pero ni en mi blog ni en el tuyo jajaja Qué tal todoo¿? espero que bien.

    A mi amiga le gustaron bastante los regalitos^^ y de mi hermana... paso completamente, no merece la pena... tienes razón! =)

    Por cierto, ánimo con tu obra! :P

    Besitos

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  2. Que lindo lo que escribiste,me siento identificada,ya te sigo ;)
    http://seexcito.blogspot.com

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