21 dic 2010

Necesitarte nunca formó parte de mis planes.

Ella, con su mirada triste, mirando a través de la ventana, en sus labios un nombre, en su corazón una necesidad. Él, con su aire despreocupado, se acercó a Odette con intención de sellar la noche con un beso fugaz, de esos que ella tanto odiaba.
- No lo hagas, no me beses. Cada vez que me besas siento que no quiero que pares, siento que necesito más... y necesitarte no fue algo que elegí. Yo no quería necesitarte, odio necesitarte.
- Odette...
- ¡No! No digas mi nombre, me haces sentir esa sensación agradable que sé que no durará siempre, y luego... luego duele, mi pecho arde del dolor. Me dan ganas de abrazarte, de suplicarte que te quedes conmigo, pero eso no será así, ¿verdad?
- Yo... no puedo, Odette, sabes que no puedo. Lo deseo, pero es imposible.
- Si realmente deseas algo nunca es imposible. Por eso sé que tú realmente no quieres quedarte a mi lado.

Quizá fue en ese momento, cuando la caucásica rubia se dio cuenta de que ese sería el fin, el fin de las noches locas, de las risas al despertar, de los desayunos quemados que él le hacía, de las desastrosas peleas, de sus besos desesperados.

1 comentario:

  1. Awww nena, cualquier día me harás llorar!!! Son muy tiernos tus entradas, me tocan siempre la fibra sensible...

    Besitos canaria!!!

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