24 abr 2013

Cuentos de melancolía.

Relatabas cuentos de antaño, bañados en olas de melancolía, esperando así menguar el dolor de mis alas rotas. Con voz dulce y compasiva, recitas cada día un poema permanente, despidiendo a un adiós sin suerte.
De promesas incompletas construías el castillo, ese en el que la felicidad tendría que reinar. "¿Cómo podrá aguantar esta farsa singular?" preguntaba al alba. Mil cuervos aleteando, vigilando un futuro que no pudimos (ni supimos) aceptar. Roto, rota, rotos, rotas, recuerdos, memorias, sueños y pesadillas. Roto, rota, rotos, rotas, azañas perdidas en las nubes del ayer, bravuras que nadie recordará, que tú lamentarás, que yo lloraré,
Construiste un castillo, hermoso, sin igual, a base de corazones resquebrajados, sangrantes y salvajes, gritando por su libertad.

"-¿Cuánto aguantará?
-Cuanto tenga que aguantar."

Recitáis otra vez ese poema sin fin, una y otra vez, una y otra vez.

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