21 feb 2013

Sin fronteras pensamos en mañanas ya pasados.

De esos planteamientos infinitos que colapsaban mi cabeza sin cesar en las 
mañanas que tú no estabas. 
¿Recuerdas esos sentimientos olvidados, guardados ahora en el último cajón del armario del ático? Cuantas veces preguntaba "¿qué es amar?", mientras observaba tu mirada distraída descifrando juegos de azar tras la ventana. Tus púpilas dilatadas por la emoción acumulada, con una mente vagueante en el bulevar.

"¿Qué se siente ser amado? ¿qué se siente amar?
¿Qué se siente ser refugiado? ¿qué se siente refugiar?"

Mil palabras perdidas en bocas cautivas por emociones prohibidas. Mil preguntas después te dignas a mirarme, con un desdén indignante, carraspeando en miradas respuestas que no logro comprender. 
Tú, tú esperas lágrimas ahumadas, llenas de rencores y amores, de corazones y dolores, de angustias y alegrías. Esperas tan tranquilo que el agua se acumule, que explote en pedazos y así poder limpiar la sal de mis mejillas, recogiendo con cada una de ellas un pequeño trozo de mi ser.

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