En poco tiempo las personas aprenden a querer, a desear, a soñar, pero eso también conlleva aprender a odiar, a desilusionar, a pasar noches de insomnio imposibles de aguantar. En poco tiempo todos desean ser amados, pero muchos no saben amar.
Tú deseas ser querida, ser guardada. Deseas no sufrir daños, olvidar el pasado. La vida se compone de deseos, pero y si la vida te pregunta "¿qué estas dispuesta a soportar?, ¿qué límite tendrás?" sé que no podrás responder, porque ni tú misma sabes lo que puedes aguantar ni cuanto tiempo durará. Seguridad nula sin ocultar, palabras sordas que quieres gritar. De eso se compone tu día a día, ¿verdad? De esperar no ser dañada, intentando no dañar. De ser querida, intentando aprender a amar. ¿Y si no aprendes qué pasará? Simple, yo seguiré aquí, comparándote con una canción de ritmo alegre que intenta ocultar su letra triste y una voz desgastada por el paso de los años, de las experiencias.
Yo, en cambio, soy esa canción que muestra su melancolía al final, justo cuando voy a terminar, mostrando el final, mostrando la realidad. Soy la voz que casi no se deja escuchar, que susurra para oír los acordes forzosos.
Todos somos una canción. Podemos ser una canción alegre, la más alegre de todas, pero a lo largo de nuestra vida la melodía cambiará.
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