cuando parta y no regrese a nuestra casa, cuando el frío y la tristeza se funden y te abrazan.
Recuérdame.
Recuérdame cuando mires a los ojos del pasado,
cuando ya no amanezca en tus brazos
y que seas invisible para mí, para mí.
Recuérdame amándote,
mirándote a los ojos,
atándome a tu vida.
Recuérdame amándote,
esperándote tranquila,
sin rencor y sin medida.
Recuérdame.
Recuérdame... que mi alma fue tatuada en tu piel.
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