18 jul 2011

Un pequeño regalo.

Cada mirada un resplandor, un acelerón del corazón, una palpitación que se puede comparar con una estrella fugaz, tan rápida, pero tan intensa.
Una sonrisa, una ilusión, un pensamiento de que tú puedes ser tabaco y yo alcohol. Tú puedes ser el norte, yo el sur, o viceversa. Podemos ser polos opuestos que se dejen llevar por la inercia.
También puedes ser agua y yo sal, y así hacer un mar. Puedes ser aire y yo respiración. Por poder, puedo pedirte que seas el cielo y yo el suelo, y así verte cada día y cada noche, con cada una de tus nubes y tus estrellas, cada rayo de luz y cada gota de agua. Puedo pedirte que seas la lágrima que recorre mi cara hasta acabar en mi boca.

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