14 may 2011

Horas impacientes.

A veces pasábamos horas abrazados. Yo, con miedo. Acobardado. Esperaba paciente a que la muerte viniera a arrebatarla de mis brazos. Así ella se desvaneció como el último aliento de un músico al tocar una sinfonía sin final.
Esperé, impaciente, temeroso, a que esa bella mujer de largos cabellos negros que era la muerte se la llevara consigo, cuando eso pasó, mi vida se fue con ella, la más hermosa de entre los lirios... Leyla.
Recuerdo su mirada antes de partir y su sonrisa, su encantadora sonrisa de hechicera, su mano rozando suavemente mi mejilla mientras sus labios se unían a los míos en un tonto intento de un adiós sin palabras.

Dime, ángel guardián de las puertas al infierno, ¿por qué te la llevas a ella si el único pecado ha sido mi amor obsesivo hacia la que para mí era la mariposa las alas más hermosas?

1 comentario:

  1. Simplemente... te adoroooo!!!!! :D cómo puedes escribir tan tierno con lo jovencita que eres¿?? Adorableee ♥ ♥ ♥

    Te echaba de menos...

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