31 may 2011

Prólogo.

Quizá lo más apropiado sería empezar esto por el principio, pero yo quiero empezarlo con la parte más importante, con el final de mi antigua yo.
Mi antigua yo murió un 23 de febrero, podríamos decir que por 2009. Era un día extraño, primero tuvimos que ir a Santa Cruz. Estaba soleado. Entramos a un edificio y destaparon el ataúd para mostrar el rostro del difunto. Estaba pálido, en calma, parecía dormido. Sus ojos y su boca pegados. Murió con ambos abiertos. Impactado, aterrado. Nunca olvidaré ese momento, las lágrimas cayendo, no sólo de mis ojos, sino también de los de familiares y amigos.
Más tarde cambiamos de lugar y nos dirigimos a una iglesia de un pequeño pueblo prácticamente desconocido. Llovía y en ese momento pensé "esto parece el típico entierro de las películas americanas" y luego no sabía si reírme por mi estupidez o llorar por mi incoherencia en dicho momento. En la iglesia velaron al difunto porque su viaje fuera tranquilo. Sereno.
Finalmente nos dirigimos al cementerio. En penumbra, apagados como sombras. En fila, esperando para poner las flores. Su familia, alejada de su esposa y de su hija, como si la culpa hubiera sido de ellas. Más lágrimas. Más dolor. Otra vez el ataúd abierto. Un último vistazo al hombre que parte. Su hija llora, grita. Su tío la abraza. Luego... vuelta a la rutina, al día a día.

Incluso hoy, dos años después, su hija sigue teniendo la sensación de que él abrirá la puerta, volverá de trabajar y se sentará a su lado con su sonrisa permanente.
Ahora la pregunta clave; ¿cómo sé eso? Fácil, porque la hija que todavía siente que él sigue aquí soy yo y esta es mi historia.

1 comentario:

  1. I really like it, se que es triste y lo peor de todo es que es una narración basada en la realidad...pero me gusta, dejando a parte todo lo demás que tenga que ver con ese dramático capítulo de tu vida, la construcción del texto está mu bien Flas ♥

    pdt: creo que adivine.

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