27 dic 2010

Arriésgate conmigo.

- ¿Qué crees que hay después?
- ¿Después de qué?
- De ti. Muchas veces me pregunto que habrá después de ti, de tus te amo dulces, de tus manos cálidas... Sabes, nunca había estado así con nadie, puedo ser masoquista o quizás sádica por ir por un camino que me hace daño, pero aun así, cada vez que estamos bien, cada vez que me dices que me amas me haces sentir bien, me haces sentir muy bien, tan feliz... que en esos momentos me pregunto si de verdad esta pasando. Si te fijas, las cosas siempre serán así, no sólo respecto a ti y a mí. La vida siempre te da malos momentos, acompañados por buenos, pero siempre, detrás de cada sonrisa de alegría hay dolor, dolor que en ese momento no notamos por la alegría, pero esta ahí y siempre va a ser así. Sin embargo, en esas situaciones en las que tenemos problemas y todo nos va mal no nos rendimos y seguimos hacia adelante, pensando que aunque esos problemas duren días, meses o incluso años un día nos levantaremos y desaparecerán, así todo estará bien. A lo mejor yo pienso así, que después de todos los problemas que tenemos puede venir algo bueno, realmente bueno.
Quiero arriesgarme, contigo quiero arriesgarme siempre, con lo nuestro... porque si no arriesgo, no ganaré ni perderé, simplemente me quedaré en pausa, como si fuera una película a la mitad, y yo quiero saber el final de mi película, de nuestra película.
- Arriésgate, arriésgate conmigo. Vamos a ver el final de nuestra película, pase lo que pase, hay algo que nunca cambiará, el final será nuestro, sólo nuestro.

Que recuerdos tan amargos para un alma herida, un corazón roto, unas lágrimas desconsoladas por unas mejillas pálidas. No podía dejar de pensar en las últimas palabras que él le dedicó, esa forma en que susurraba "Odette" tan suavemente, con esa voz casi insonora. ¿Por qué no podía dejar de gritar su nombre en silencio? ¿Por qué deseaba patalear y llorar como una niña pequeña rogándole que volviera? ¿Por qué...?
Más lágrimas, más dolor, más recuerdos amargos y otra vez más lágrimas y más dolor. Era como una montaña rusa de sentimientos desagradables que la rompían por dentro. Entre subida y bajada en la montaña, Odette formuló su última pregunta: ¿por qué duele?



1 comentario:

  1. Me emocionas... nunca decepcionas con tus entradas, son tan bonitas, a cada cual mejor. Un besito bonita

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