-Y pensar que alguna vez te amé. Y pensar que alguna vez mi corazón te regalé...
-Yo también te amé.
-No, tú decías amarme, deseabas amarme, pero tu todo siempre estuvo con ella. Con esa por la que lloras y gritas, con esa por la que desesperas, con esa a la que cada noche mueres por llamar y llevar a tu cama, por acariciar y susurrar al oído lo que en antaño me susurrabas a mí.
-Yo también te amé.
-No, tú decías amarme, deseabas amarme, pero tu todo siempre estuvo con ella. Con esa por la que lloras y gritas, con esa por la que desesperas, con esa a la que cada noche mueres por llamar y llevar a tu cama, por acariciar y susurrar al oído lo que en antaño me susurrabas a mí.
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