19 oct 2010

Guardaré cada una de tus palabras en una caja de cristal, ordenadas y claras, para poderlas escuchar el día que te vayas.


Guardaré cada sonrisa, cada mirada, cada gesto que en el presente me dediques a mí. Guardaré cada caricia, cada roce, cada imagen como el más preciado de mis tesoros.


Y es que tú en sí ya eres el mayor de los tesoros.


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