Te inventaste excusas sin sentido diciendo que era lo mejor para mí, diciendo entre líneas mentiras, ocultando verdades con descaro, poniéndole una máscara a la realidad, que era que tú nunca me llegaste a amar de verdad.
Ahora sólo quiero gritar, pero tú no escucharas los llantos de mi corazón herido ni su sangre caer al piso.
No te pedí amor, no quería pasión, sólo quería tu amistad, esa era la cura a toda enfermedad... pero me negaste la cura a mi dolor, lo único que podía salvarme de esta perdición.
¿Por qué? ¿Por qué jugaste conmigo? ¿Por qué vives de mentiras y engaño haciendo sufrir a los demás?
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